Oír Extremadura parece que nos asusta. Una zona castellanizada, de calor, de pueblos que conservan sus viejos castillos dejados por la Edad Media, campos de secano.
Pero Extremadura también es un sitio ideal para la paz, el descanso, la tranquilidad y alejarnos del estrés, el mundanal ruido, la vida fugaz y desconcertante. Os invito a un paseo.
Extremadura fue una región próspera ya en tiempos de los romanos y conserva algunos vestigios de su pasado árabe. Sin embargo, su verdadero esplendor fue consecuencia del descubrimiento de América. Muchos de los cabecillas de la conquista como Pizarro, Hernán Cortés y Núñez de Balboa nacieron en estas tierras. Y junto a las grandes figuras, numerosas personas anónimas se embarcaron también en la aventura.
Visitar el Barrio Antiguo de Cáceres representa, en cierto modo, trasladarse a la época en que estaq parte de España vivía volcada en los viajes a América. Este conjunto amurallado declarado Patrimonio de la Humanidad alberga, además de bellas iglesias, multitud de palacaios que pertenecieron a los conquistadores; descubrir sus patios y pasear por sus calles encierra un gran aliciente.
En Trujillo, los edificios palaciegos de los s. XIV y XVII llenan el casco histórico. La ciudad está dominada por el castillo, desde cuyo emplazamiento las vistas son magníficas.
Por la N-V, en dirección a Mérida, se llega desde Trujillo hasta Miajadas, que conserva restos de las murallas y del castillo. Desde allí, pasando por Escurial y Logrosán, se accede a Guadalupe, el pueblo de pintoresca arquitectura en el que se encuentra el bello monasterio de Guadalupe. En este convento jerónimo debián solicitar licencia los conquistadores para zarpar a América. Así lo hizo Cristóbal Colón, quien después bautizó con el nombre de Guadalupe una de las islas que descubrió en las Antillas. La visita al recinto incluye la iglesia, el claustro mudéjar y los museos de Bordados y de Miniaturas.
Pero Extremadura no es sólo tierra de conquistadores y recuerdos medievales; el sur está relacionado más estrechamente con la colonización romana y la posterior dominación árabe.En estas tierras sembradas de olivares, algunos pueblos de casas blancas con rejas de hierro forjado recuerdan la proximidad de Andalucía.
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